Archivo para la Uncategorized categoría

Minutero

Publicado en Uncategorized el Diciembre 21, 2009 por tepokany

6:32 pm.  Viernes 25 de noviembre.  Elisa clava unas tijeras, encontradas en la gaveta de los estambres,  en  el cuerpo inmóvil de Ulises. Una y otra vez lo hundía  mientras la sangre salpicante llegaba hasta su cara.  La furia la invadía intensamente mientras  en su rostro una mueca salvaje  e inconteniblemente furiosa era dibujada .  Sus ojos desorbitantes miraban  con odio el rostro  cada-segundo-mas-deforme  del que una vez habia sido su amante. Tic. Tac. Tic. Tac. Un globo ocular de verde retina dejó de ser parte de él. Tic. Tac. Tic. Tac. Las tijeras se unden en una sola fosa nasal, provocada por el incesante golpeteo puntiagudo del metal ahora  púrpura. Tic. Tac. Tic. Tac. Una garganta abierta con los dientes expuestos  hace brotar  tanta sangre como aquella fuente en la que se habian conocido. Tic. Tac. Tic. Tac. Las tijeras se hunden una y otra vez en aquélla masa deforme. Tic… Tac… Tic… Tac…

Ojo que no has de comer…

Publicado en Uncategorized el Julio 24, 2009 por tepokany

El sueño me invadia como si hubiera estado en una eterna vigilia. Los parpados los sentia pesados y mi caminar era débil  y torpe. El  tren subterráneo llegó a la estación, y mientras mi mente apagada veía como pasaba una tras otra de las puertas de aquél transporte, mi cuerpo se sentía pesado y sin vida. Subí al anden y  me senté en el lugar junto a la ventana. Una tras otra pasaban las estaciones y mi pensamiento divagante no lograba encontrar reposo.

Me quedé dormido no sé cuanto tiempo, pero  desperté gracias a un grito mortal que se dejó oír más allá de la estación. El vagón estaba dentro del túnel, sin moverse, y con las luces apagadas. Desconocía el tiempo que había estado  dormido en esas condiciones, pero miré mi reloj, y era poco más de media noche. Estaba atrapado. El miedo y la desesperación por encontrarme solo en tan lugubre lugar me invadieron instantáneamente y no pude evitar  el enfocar mi vista hacia cualquier parte del vagón cada vez  que me sentia amenazado por la oscuridad desfiante de aquélla cárcel  bajo tierra. De pronto el tren comenzó a avanzar y   podría jurar que conforme pasaba el tiempo  aceleraba su velocidad y dejábamos las estaciones una tras otra,  hasta llegar a un número irracional e infinito de ellas.

El sonido del tren avanzando por los rieles era desesperante y espantoso. De pronto se detuvo con un frenón carraspeante yagudo que hizo que mis oidos estuvieran a punto de estallar. Se abrieron las puertas  de todos los vagones y no sabia si esperar a que subiera algo al anden o mejor bajaba yo a explorar la situación. Pude haberme quedado a esperar el amanecer, pero sentía más miedo de estar ahi esperando a que algo o alguien entre por aquellas puertas abiertas que cuando estaba encerrado por ellas.

Baje de un salto y caminé a un costado de las vías, inumerables roedores andaban cerca de mis pies, y el camino fangoso me impedia correr. Volví a escuchar un grito desgarrador pero esta vez de mujer, seguido de varios aullidos de aprobación. Seguí el ruido y encontré un sendero que parecía ir hacia abajo, caminé por él alrededor de quince minutos cuando apareció frente a mi  la entrada de una cámara al final del túnel. Estaba alumbrada por antorchas y un olor pestilente y muy fuerte inundaba el lugar, si no vomité fue gracias a la adrenalina en mis venas que la circunstancia provocaba.

Se  dejaban oír  gritos de aprobación y sonidos guturales, la peste era en verdad tan fuerte cuando uno entraba a la cámara que era inconcebible que se pudiera respirar ahi sin retorcerse y tirarse al suelo. La escena que tenía ante mis ojos me dejó impactado,  cientos de personas en un salón grandisimo disfrutaban de un banquete, todos vestidos  con trajes de gala, en hermosas mesas iluminadas por candelabros de oro colgando de aquélla bóveda, cómo centro de me sa tenían cabezas de  perros, cerdos y humanos; lo que representaba, segun mi observación, el grado de importancia o la  distinción de clases entre aquellos comensales.

Parecían esperar  un banquete puesto que los platos estaban vacíos, pero  pude ver que en varías mesas aquéllos personajes de tan fina estampa se dejaban llevar  por la incitación de los centros de mesa provocaban, puesto que varios eran tomados como aperitivos.

Justo cuando veía a una anciana ataviada con perlas al cuello y plumas en el cabello cojer el ojo de una cabeza humana y comérsela, sentí un fuerte apretón en el brazo izquierdo: un ser monumental, de casi dos metros de estatura y muy fornido  me dijo: ” Lo estan esperando señor, permìtame acompañarlo a su mesa”, levantándome con  gran facilidad. Me sentó en la mesa de la anciana antropófaga y mientras esperaba horrorizado a que se acabara su aperitivo ella cogió un tenedor y aun con la boca llena me dijo: “Hola mi pequeño nieto, hace mucho te esperaba, ¿No gustas  el ojo de tu padre?”

Por fin!

Publicado en Uncategorized el Julio 16, 2009 por tepokany

Después de semanas sin poder conectarse a su computador, nuestro protagonísta logró  tocar ese teclado que tiene la pintura de las letras gastada, sobre todo la e, la s, la a, la o, la n, la m, la z y la d. Su cursor lo guiaba hacia varias opciones de pestañas con distintas opciones de páginas. El común denominador en aquellas direcciones de IP eran los sitios en dónde podrías encontrar empleos. Aburrido y monótono visitó varios de los enlaces que se encontraban en su camino y que lo transportaban  a informaciones más concretas.

      Por fin encontró una opción que resolvia su problema laboral. Dió click en la liga y observó las características del sujeto que la empresa deseaba contratar, miró el horario de actividad  y se dió cuenta de que sería una nueva y desafiante aventura, que le ocasionaria  doble ganancia: monetaria e intelectual: Trabajaría en una agencia de información. Nada mejor para alguién que estudia periodismo y busca desenvolverse en su medio. A pesar de que lleva la mitad del camino universitaro recorrido se dió cuenta de que era hora de demostrarle al mundo que puede aprender en ambientes hostíles. 

     Se decidió a aprender y lograr que ese trabajo sea una nueva forma de aprender. Sonrió alegremente.

¡A ver si te buscas un trabajo!

Publicado en Uncategorized el Junio 23, 2009 por tepokany

“¡Eres un pinche huevón!¡ ¡A ver si ya te pones a hacer algo, a ver si te buscas un trabajo!” grita mi madre. Pero no piensa en  cuáles son las disyuntivas de buscar un empleo en ésta ciudad, tiene más de veinte años sin tener que hacer una entrevista de trabajo, así que está completamente descontextualizada. Los periódicos, las páginas de internet y las bolsas de trabajo en escuelas son la principal fuente de información para encontrar un empleo; “en mis tiempos bastaba con el diario”. Pero ya no estamos en sus tiempos.

      En primer lugar la información que viene en la parte trasera de los periódicos junto a las ofertasde autos y los servicios sexuales ya no es nada confiable. Gane seis mil medio tiempo estudiantes auxiliar de oficina.Srita. Veronica. 55-96-85-67. Verónica mal escrito…  Seis mil al mes medio tiempo, ajá si, de seguro disponibilidad de ascenso en menos de un mes. Hace tiempo fui a una entrevista de esas, ya me había endeudado  con mil pesos por un traje asi que pensé que debía usarlo en esa entrevista, digo, para que valga ¿No?. Llegué deslumbrante (mis amigos exclamarían anonadados ”¡wow, te bañaste!); el lugar: un salón de eventos sociales.

      Fue la primera prueba de desconfianza. Subí a donde me indicaron, había más gente, desde jovenes de 15 años, hasta señoras de cincuenta; todos al parecer esperando al entrevistador. Algunos aseados, otros no tanto, los menos descarados arreglados como su vida diaria se lo permite. Llegaron unos y me preguntaron si yo era el entrevistador (  lo que un saco, camisa y corbata provocan), lo negué y me sentí incómodo, a punto de salir corriendo de ahi, decepcionado, porque si a mi me confunfian con alguien importante, entonces que podia esperar de los demás que estaban ahi, seguramente uno tenia que ser el maldito entrevistador y la verdad no habia ningún candidato a ese puesto.

         Más tarde llegó la segunda prueba de ese fatal accidente en mi vida laboral: llegarón los dichosos reclutadores con un retraso de una hora. Uno chaparro, moreno y feo ( sin discriminar), con un pantalón de vestir brilloso (índice de su uso prolongado), una camisa verde pistache, una corbata que no combinaba (Hasta los hombres tenemos un poco, un poquito, un poquititito de razón o lucidez en la combinación de colores, es la naturaleza de nuestra visión; tal vez el tipo era daltónico) y un tono de voz demasiado afeminado, de esos tonos chillones y molestos. el otro era un gordo que sudaba ytenia dificultad al caminar.

      ¿Crees que salí del lugar al instante no? Me gustaría decirlo, pero no. Fue ungran error, lo se, pero me quedé. Inició el tipo gay con un discurso que me mantuvo entretenido tratando de recordar lo poco que he aprendido en la escuela sobre persuasión. Su discurso era horrible, no se cómo los demás estaban tan emocionados con lo que el afeminado les decía:  “¿Les gusta el dinero, no?. A todos nos gusta el dinero (acentuado de manera sexosa-vomitiva.. wack) Pues en éste empleo ganarás mucho dinero, todo de pende de ti, hay disponibilidad de ascenso, osea que puedes ganar más dinero, nosotros nos fijamos en la actitud, asi que sonrian, ¿quieren éste trabajo o no? es una pregunta ¿Quieren éste trabajo o no?… (Efusiva respuesta del público, cuál si fuera una sesión de ayuda al autoestima; yo cómo siempre, de antipático, mis amigos lo corroborarán si lo dudan…), bueno pues los vamos a evaluar y conforme a su ánimo los seleccionaremos”.

      Completamente ¡ASQUEROSO! Le siguió el sermón del hombre gordo, hablando de las posibilidades de ganar mucho dinero, de tener dos puestos yganar doble sueldo ( ay ajáa), nos dijo que su auto no circulaba ese dia y por eso llegó en “colectivo” y puso tanto maquillaje como pudo a la cuestión del dinero. Jamás se mencionó cuál era la mecánica del empleo, dónde estan las oficinas ni cuándo se empezaba a laborar, al último fuimos escojidas unas treinta personas y se nos dió una dirección en Av. Insurgentes para ir a “firmar el contrato”, se nos pidio llevar pluma, papel y una solicitud de empleo. Por fin había salido de aquél salón de fiestas infernales, miré mi reloj: ¡Erán las tres de la tarde! ¡Había llegado a las once! Sí, tienes razón me sentí pateticamente patético. ¿Me vestí de traje para ni siquiera tener una entrevista? ¡Mejor me hubiera ido igual de mugroso que los demás!

      Seguro pensarás que  no fui al día siguiente a “firmar el contrato”. Pues… tienes razón no fuí. No podía volver a perder mi tiempo dos veces. ¿Pero a qué vino esta anécdota? Ah si…los reclamos de mi madre. Pues si, los periódicos ya no son de ese fiar en ése aspecto, al menos en internet te ponen sus correos electrónicos o las direcciones de sus sitios web y tienes más posibilidad de investigar para quien vas a trabajar. Pero aún así es dudoso, además de que es dificil.

     No es que no existan ofertas de empleo, si las hay, sólo que son con sueldos miserables y a tres horas de camino desde mi casa. Tampoco es que  menosprecie el trabajo de los señores que asean los baños, vigilan la seguridad de su empresa o venden perfumes de casa en casa para quedarse con numeros rojos pues su inversión no fué muy adecuada, pero la verdad, la verdad, yo creo que soy capaz de desarrollar trabajos  con un poco más de sueldo. Por mientras sigo buscando, no hay muchas alternativas ni buenas ofertas, y si las encuentro son hasta el otro lado de la ciudad (yo vivo en la zona oriente) ¡Imaginénse, cruzar la ciudad más grande del mundo por 50 pesos diarios! ¡Gastar  tres cuartas partes del sueldo en transporte! 

Por el momento  y hasta encontrar algo adecuado, prefiero seguir escuchando los gritos neuróticos de mi madre y sus deslices de psicosis; y utilizaré el mismo traje con el que sigo endeudado en cada entrevista hasta conseguir un buen empleo ( y pueda saldar mis deudas jajaja) , digo, para que valga ¿No?♫

Teorizando, como buen comunicólogo que soy…

Publicado en Uncategorized el Mayo 27, 2009 por tepokany

Esta vez he dejado un poco de lado mis dotes literarios ( ja) para inmiscuirme en la ciencia de las ciencias de la comunicación. El más grande gusto y privilegio del que gozo ( y sufro) en estos momentos. Es una gran sensación que me produce conocer y aprender en esa escuela ( H.H. FCPyS de la UNAM), que en serio no lo igualaria con nada; conocer creo yo es más alucinante que la marihuana; conocer es en realidad volar y liberarte al mundo, conocer es Ser-en-el-mundo, el Dasein del que Heidegger hablaba. Bueno sin aburrirlos más en mis ensoñaciones estudiantiles  he aqui lo concreto del asunto:

¿Qué es (teóricamente) un video?

 Captar una imagen con movimiento, volverla repetible, asegurarle un lugar en el tiempo  (o un tiempo en el espacio) es  la actividad que  conforma al video. Al grabar algo tratamos de guardarlo, preservarlo. El video por  tanto es en primera instancia un documento, sirve para mostrar en el futuro que lo que filmé tuvo su lugar en el presente; de hecho de esta manera nació el cine, como una garantía de la historia.

        Sin embargo, al darse cuenta de que la capacidad de retener la imagen en movimiento no sólo indicaba  la aprehensión de lo real, sino que se podía manipular la situación para filmar algo actuado, no necesariamente real, es lo que volvió al video una herramienta para crear ficciones; el hombre ve  “el video como posibilidad narrativa que libera la expresión, el tiempo, el espacio y la vida”[1].

       Así  pues, el que posea una cámara tiene la capacidad de crear una realidad (real o virtual, pero al final “realidad”), y  la facilidad de dirigir la mirada de los espectadores hacia lo que él quiera mostrar. Indica una relación de poder entre  el realizador  y los espectadores y es, de algún modo, un juego entre exhibicionistas y voyeurs:

 

 “El cine, que es un espectáculo público de imágenes fotográficas en movimiento, se basa en el voyerismo congénito y esencial del público, en su necesidad emocional profunda, que en siglos anteriores satisfizo el teatro, de atisbar o espiar vidas ajenas, sin que los espiados parezcan darse cuenta de tal observación ajena.”[2] 

 

       Por otro lado la facilidad con que se puede digerir un video, al menos superficialmente, impone una ventaja inherente de la imagen: que no necesita decodificarse. En efecto, nadie nos enseña un código específico para poder leerla, el simple hecho de percibirla tiene consecuencias dentro de la  formación cultural psíquica y comunicativa del usuario de dicha imagen, diría Sartori: “La imagen no se ve en chino, árabe o inglés; como ya he dicho, se ve y es suficiente.”[3]

       Y sin embargo se llega a decir que hay un lenguaje cinematográfico. ¿Cuál es entonces la respuesta a tan impresionante paradoja? Creemos nosotros que la técnica.    

        Redundando en los párrafos anteriores  pensamos que en un nivel primario de aprehensión de la imagen no se necesita un código para que sea posible su lectura, no es primordial, pues, un  “código sígnico”;  más bien sería el código cultural el que permitiría asimilar las imágenes desde alguna perspectiva que  concuerde con las tradiciones, costumbres y roles sociales del espacio/tiempo en que se desenvuelva el espectador, sin embargo, eso no permite que en otro contexto distinto no se perciba una imagen, por lo tanto  un  código, “el código” no es indispensable.

         La técnica es entonces  la forma en que se puede leer un video de una manera “especializada”,  haciendo analogía  a Eco, con “vista de escritor”  y no con la de lector.

Entonces es esta  visualización de escritor  o mejor dicho productor con la que se puede analizar  un video, desde los ángulos que toma la cámara, la temporización de la toma, el sonido, los colores, los efectos, las transiciones, los argumentos, etc.

        Es pues una lectura “tras líneas”   el resultado de una mirada más critica basada en los conocimientos que podemos absorber de la técnica cinematográfica. Podemos encontrar cualquier calidad de productos audiovisuales, desde escenas pintorescas hasta documentales sin importancia o verdaderas obras de arte.

       El arte del y en el video. Es otro tema polémico que desata la imagen en movimiento respecto de su nacimiento como simple documental o representación altamente icónica de la realidad. ¿Se puede hacer arte con la imagen móvil y sonorizada? Es una de las críticas que ha recibido el cine desde que nació.  Trataremos de no caer en debates estériles sobre la  verdadera esencia del arte y consideramos que sí se pueden realizar obras de arte en pantalla, ya  que la simple oportunidad o capacidad de captar algo desarrolla una relación “mística”  por poder atrapar el tiempo, lo cual se debe admitir, se cree suficiente excusa para declarar algo como “arte”.

      Por ejemplo, cuando vemos un video no decimos “ahí esta una imagen de mí cuando tenía cinco años”, al contrario, al vernos en la pantalla afirmamos que ahí estamos, presentes, percibibles. Es esa la característica que hace que la imagen sea un lazo  que nos lleva al pasado percibido como presente y que por lo tanto se le dé una connotación sagrada o artística. Ante la disyuntiva del arte en lo audiovisual Simón Feldman dice:

 

En efecto, es extremadamente común aún entre quienes hacen sus primeras  armas en la filmación amateur, considerar que basta registrar <algo> con una cámara filmadora, para que el resultado sea una expresión <artística>.  Es tanta la sugestión que el <milagro> de la captación de la realidad en el cine despierta en ellos, que confieren a la reproducción más anodina o trivial un poco de la calidad artística de las grandes películas”. [4]

 

 Seguiremos la línea con la que Feldman habla del cine para contextualizar, y a la vez resumir, las visiones que generalmente se tienen de la práctica fílmica:

 

“El cine es fundamentalmente industria… comercio… arte… técnica… entretenimiento de papanatas… Sí y no. La realidad es que sólo podemos definir al cine como un lenguaje, un medio de comunicación, apto para expresar legítimamente un amplísimo registro de necesidades y objetivos”[5]

 


[1] Omar Rincón.  (Compilador) “Televisión pública: del consumidor al ciudadano” Bogotá, Convenio Andrés Bello, 2001. P.14 Versión on line http://books.google.com.mx/books?&pg=PA102&dq=El+video&as_brr=1#PPA14,M1

[2]  Román Gubern. “El eros electrónico”  P.176

[3]Giovanni Sartori. “Homo videns. La sociedad teledirigida”  P.41.

[4] Simón Feldman “ La realización cinematográfica”  P. 67

[5] Ibidem 69