Teorizando, como buen comunicólogo que soy…
Esta vez he dejado un poco de lado mis dotes literarios ( ja) para inmiscuirme en la ciencia de las ciencias de la comunicación. El más grande gusto y privilegio del que gozo ( y sufro) en estos momentos. Es una gran sensación que me produce conocer y aprender en esa escuela ( H.H. FCPyS de la UNAM), que en serio no lo igualaria con nada; conocer creo yo es más alucinante que la marihuana; conocer es en realidad volar y liberarte al mundo, conocer es Ser-en-el-mundo, el Dasein del que Heidegger hablaba. Bueno sin aburrirlos más en mis ensoñaciones estudiantiles he aqui lo concreto del asunto:
¿Qué es (teóricamente) un video?
Captar una imagen con movimiento, volverla repetible, asegurarle un lugar en el tiempo (o un tiempo en el espacio) es la actividad que conforma al video. Al grabar algo tratamos de guardarlo, preservarlo. El video por tanto es en primera instancia un documento, sirve para mostrar en el futuro que lo que filmé tuvo su lugar en el presente; de hecho de esta manera nació el cine, como una garantía de la historia.
Sin embargo, al darse cuenta de que la capacidad de retener la imagen en movimiento no sólo indicaba la aprehensión de lo real, sino que se podía manipular la situación para filmar algo actuado, no necesariamente real, es lo que volvió al video una herramienta para crear ficciones; el hombre ve “el video como posibilidad narrativa que libera la expresión, el tiempo, el espacio y la vida”[1].
Así pues, el que posea una cámara tiene la capacidad de crear una realidad (real o virtual, pero al final “realidad”), y la facilidad de dirigir la mirada de los espectadores hacia lo que él quiera mostrar. Indica una relación de poder entre el realizador y los espectadores y es, de algún modo, un juego entre exhibicionistas y voyeurs:
“El cine, que es un espectáculo público de imágenes fotográficas en movimiento, se basa en el voyerismo congénito y esencial del público, en su necesidad emocional profunda, que en siglos anteriores satisfizo el teatro, de atisbar o espiar vidas ajenas, sin que los espiados parezcan darse cuenta de tal observación ajena.”[2]
Por otro lado la facilidad con que se puede digerir un video, al menos superficialmente, impone una ventaja inherente de la imagen: que no necesita decodificarse. En efecto, nadie nos enseña un código específico para poder leerla, el simple hecho de percibirla tiene consecuencias dentro de la formación cultural psíquica y comunicativa del usuario de dicha imagen, diría Sartori: “La imagen no se ve en chino, árabe o inglés; como ya he dicho, se ve y es suficiente.”[3]
Y sin embargo se llega a decir que hay un lenguaje cinematográfico. ¿Cuál es entonces la respuesta a tan impresionante paradoja? Creemos nosotros que la técnica.
Redundando en los párrafos anteriores pensamos que en un nivel primario de aprehensión de la imagen no se necesita un código para que sea posible su lectura, no es primordial, pues, un “código sígnico”; más bien sería el código cultural el que permitiría asimilar las imágenes desde alguna perspectiva que concuerde con las tradiciones, costumbres y roles sociales del espacio/tiempo en que se desenvuelva el espectador, sin embargo, eso no permite que en otro contexto distinto no se perciba una imagen, por lo tanto un código, “el código” no es indispensable.
La técnica es entonces la forma en que se puede leer un video de una manera “especializada”, haciendo analogía a Eco, con “vista de escritor” y no con la de lector.
Entonces es esta visualización de escritor o mejor dicho productor con la que se puede analizar un video, desde los ángulos que toma la cámara, la temporización de la toma, el sonido, los colores, los efectos, las transiciones, los argumentos, etc.
Es pues una lectura “tras líneas” el resultado de una mirada más critica basada en los conocimientos que podemos absorber de la técnica cinematográfica. Podemos encontrar cualquier calidad de productos audiovisuales, desde escenas pintorescas hasta documentales sin importancia o verdaderas obras de arte.
El arte del y en el video. Es otro tema polémico que desata la imagen en movimiento respecto de su nacimiento como simple documental o representación altamente icónica de la realidad. ¿Se puede hacer arte con la imagen móvil y sonorizada? Es una de las críticas que ha recibido el cine desde que nació. Trataremos de no caer en debates estériles sobre la verdadera esencia del arte y consideramos que sí se pueden realizar obras de arte en pantalla, ya que la simple oportunidad o capacidad de captar algo desarrolla una relación “mística” por poder atrapar el tiempo, lo cual se debe admitir, se cree suficiente excusa para declarar algo como “arte”.
Por ejemplo, cuando vemos un video no decimos “ahí esta una imagen de mí cuando tenía cinco años”, al contrario, al vernos en la pantalla afirmamos que ahí estamos, presentes, percibibles. Es esa la característica que hace que la imagen sea un lazo que nos lleva al pasado percibido como presente y que por lo tanto se le dé una connotación sagrada o artística. Ante la disyuntiva del arte en lo audiovisual Simón Feldman dice:
“En efecto, es extremadamente común aún entre quienes hacen sus primeras armas en la filmación amateur, considerar que basta registrar <algo> con una cámara filmadora, para que el resultado sea una expresión <artística>. Es tanta la sugestión que el <milagro> de la captación de la realidad en el cine despierta en ellos, que confieren a la reproducción más anodina o trivial un poco de la calidad artística de las grandes películas”. [4]
Seguiremos la línea con la que Feldman habla del cine para contextualizar, y a la vez resumir, las visiones que generalmente se tienen de la práctica fílmica:
“El cine es fundamentalmente industria… comercio… arte… técnica… entretenimiento de papanatas… Sí y no. La realidad es que sólo podemos definir al cine como un lenguaje, un medio de comunicación, apto para expresar legítimamente un amplísimo registro de necesidades y objetivos”[5]
[1] Omar Rincón. (Compilador) “Televisión pública: del consumidor al ciudadano” Bogotá, Convenio Andrés Bello, 2001. P.14 Versión on line http://books.google.com.mx/books?&pg=PA102&dq=El+video&as_brr=1#PPA14,M1
[2] Román Gubern. “El eros electrónico” P.176
[3]Giovanni Sartori. “Homo videns. La sociedad teledirigida” P.41.
[4] Simón Feldman “ La realización cinematográfica” P. 67
[5] Ibidem 69
Mayo 27, 2009 a 6:12 am
“Nada de lo que tenemos en la vida nos satisface del todo, mada es suficiente tan sólo dura unos instantes y luego se va ” (sexo, pudor y lágrimas, 1998) Sin embargo un video logra capturar lo efímero de la vida para hacerla eterna… Creo que teorizas muy bien y aunque sea un inicio me parece uno muy bueno además de que nadie le ha dado mucha importancia a los videos, se sabe que están ahí y que sirven para algo pero nadie sabe exactamente cómo para qué hacerlo…Es difícil teorizar sobre esto pues como dices se antepone la fotografía y por consecuente el cine, entonces tu teoría resulta novedosa e interesante.
Una recomendación puedes guiarlo un poco a la industria cultural ya que se ve un video con fines comerciales y no culturales o sentimentales. Te requiero bandita!!!!
Julio 24, 2009 a 6:11 pm
vaya vaya, muy bien muchachito me mantuvuste atenta desde la primera a la ùltima letra. aunque he de decirte que percibì un tono parecido al de tu padrino Xavier Velasco.