Revolución

Caminaba por la acera tratando de cubrirse de la ligera lluvia que caía esa tarde. Habia salido corriendo de su casa al  entender que nada cambiaria. Pensó en nunca más volver pero terminó creyendo que por el momento lo mejor era olvidar el asunto y deambular por  la ciudad.  Su paso se notaba furioso, subió el volumen de su reproductor de música. “But when you talk about destruction, Don’t you know that you can count me out”…  Llegó a la plaza que estaba completamente vacía, subió al kiosko para guarnecerse un poco del agua, contempló el lugar, la revolución que se llevaba a cabo en aquél instante: una fila de gotas atacaba  con furia al suelo, los árboles y arbustos;  un estruendo asesino se hacia notar en aquella guerra.

Cerró los ojos, escucho el devenir furioso del agua, la multitud de sonidos que aparecían  en aquél centro bélico. Repitíó la canción. “You say you want a revolution Well, you know We all want to change the world”… voló hacia sus adentros y gritó tan fuerte como su garganta lo permitió. Fué un grito contínuo, grave,  protestante. Su sonido se fundió  por algunos instantes con el del agua cayendo y se volvió una inmensa y furiosa  quimera que destrozaba el orden y la continuidad. Todo se detuvo en aquél instante, todo menos el grito constante y el sonido del agua. Las gotas suspensas en el aire, inmóviles, formaban una cortina que impedia la visibilidad concreta de la plaza, pero el sonido seguia fundido con el grito de protesta. 

De pronto, en aquella utopia sonora se percibio ligeramente un “You say you got a real solution Well, you know, We’d all love to see the plan”… Recordó de nuevo la discusión, una simple confrontación de ideas que terminó en agresión dejando como resulto un inmenso vacío. ¿De qué había servido tanto tiempo si al final se le obligó a desecharlo? Se sintió  una vez más en la inmensidad de las soledad, de la furia, el dolor y la impotencia. Sentía que sus actos nunca podrían hacer que cambiara el mundo. Más no era su finalidad hacer un mundo a su manera, sino más bien un mundo que a su juicio resultaría más incluyente y tolerante, más agradable y justo. Sin embargo, sólo estaba ahí rodeandose por una inmovilidad de la realidad que unicamente dejaba oír la caida del agua, la  voz de Lennon y su grito constante e infinito, su disgusto.

Pensó en abandonarlo todo, en  unirse a esa estaticidad infinita, en apagar su grito, su reproductor de música y su dolor, su impotencia y frustración. Pensó en desaparecer y undirse en el silencio, mas estaba conciente de  que en la movilidad había desaparecido y en la inmovilidad seguia en acción.

Meditó en medio de ese sonido gutural que emitía sin descanso. Decidió cambiar el sentido de aquél mensaje. no gritaría más por dolor e injusticia, por impotencia , soledad y furia. Ese grito cambiaría su uso, se limitaría a protestar, enjuiciar, cuestionar, proponer. Decidió regresar a la realidad activa, Lennon seguia cantándole al oído, las gotas comenzaron a caer , el tiempo a correr, el sonido que salia de su ser se apagó. El ataque seguía; sonriendo bajó  las escaleras del kiosko y miró hacia arriba. Fuertemente le gritó a la realidad, al hombre,  a la sociedad y  a los problemas: “ We all want to change the world. But when you talk about destruction, Don’t you know that you can count me out. Don’t you know it’s going to be alright,  Alright… alright.”

2 comentarios para “Revolución”

  1. nemzapata Dijo:

    U say u wanna revolution!!! That’s a good song oh yeah!!! I love it and I love the way u write… u have the gift…thanks 4 be my bandita friend!!!A veces no depende de nosotros la revolución pero si empezamos con nuestro granito de arena chance y terminemos siendo los nuevos “che guevaras” Te quiero banda!!!Eres mi amigo revolucionario

  2. hey rafa, muy buena historia, una de esas sensaciones con las que todos nos identificamos a veces. Me agrada cómo escribes, saludos!

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