Me supernovo con rápidez…

Fue entonces cuando comenzé a sentir calor, de ese calor asfixiante, secante que sólo logra incomodar. Caminaba lentamente por la tarde calurosamente redundante que habia sido enmarcada, catalogada y enjuiciada con la palabra “contingencia ambiental”. Respiraba lentamente el espeso smog que cubría la ciudad, mirando hacia abajo, más para no ver a los demás que porque tuviera alguna tendencia suicida. Izquierdo, derecho, izquierdo, derecho. El torbellino de ruido, de gente, de smog, de calor y de luz me hacian tambalear mientras seguia viendo mis pies andar. Derecho izquierdo, derecho izquierdo, alto.

Reconocí esos tenis: gastados, sucios, libres, cómodos, irreales, utópicos. Mi mirada subió lentamente hasta que vi tu rostro. Una leve sonrisa más apática que gustosa se entornaba en tu rostro. Tus ojos rasgados, pequeños me miraban entre alegremente y apaticamente igual que tu sonrisa. Tal vez soy masoquista porque es la mirada entre alegre y apática que me gusta ver siempre. Indica que todo es normal, que no hay nada que halla cambiado ni hacia la alegria, ni hacia la tristeza, ni hacia el orgullo, ni hacia el enojo, ni hacia el odio. Miro tus ojos y sonrio más porque me gusta hacerlo que porque demuestre una norma de cortesia común en el tipo de relación que indica que debe ser como debe ser. Esa relación que tu y yo tenemos.

Me quedo callado, andas y te sigo, sin palabras, sin más gestos que las sonrisas regaladas en cuanto nos vimos. No espero nada más, sólo esos instantes que me hacen sentir bien y olvidar el smog, el calor, la gente, el dolor, los problemas, el ruido. Ese viaje intrapersonal que solo se logra interpersonalmente contigo, con tu sonrisa medio apática y medio alegre. Llegué media hora tarde hoy, y te cancelé una cita otro dia. Finges que no te importa, pero sé que te enoja, finges que me comprendes pero sé que no es así, porqué la comprensión no existe; finges que no me quieres, pero tengo pruebas contundentes de que eso es una falacia.

¿Qué por qué lo sé? Es fácil, odias que te deje esperando, que te cancele una cita, que no te bese la mejilla ni que te acaricie el cabello, odias que llegue tarde al metro y que no te cargue la mochila. Son esos tipos de cosas que siempre odian cuando aman a alguien. Porque aunque lo hagas poco y secamente, sé que me amas. Porque una cosa es el enamoramiento y otra el amor. Yo no creo que te amo, más bien sé que te amo. A veces esto no se puede identificar tan fácil, es pero que no sólo estes enamorada, pero seguiré creyendo, soñando, delirando y cantando que me amas.

Abren las puertas y entramos, con el calor, el smog, la gente y el ruido. Caminamos.

2 comentarios para “Me supernovo con rápidez…”

  1. nemzapata Dijo:

    Muy buen blog sabes a mi no me importaría que me lo dijerán asi como tú pero sería lindo saber que alguien me ama aunque a veces no cargara mi mochila o llegara tarde…Espero que la niña que te hace escribir esto se sienta feliz de tenerte como novio…Me hizo llorar tu blog, no tengo palabras sólo sé que me hizo llorar
    Te quiero bandochita!!!!

  2. Que buenas letras publicas, quisaaaa yo haga uno de estos pero para periodsmo Web, aunque le pondremos algo d literatura, bien que sigas con suerte; y como dirian los Wretches: -vamonos sacando la chamarra de cuero y poniendonos vaselina…cerveza y rock & roll. Yeha
    sigue bien.

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