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LA REVOLUCIÓN DE NADIE (última parte del cuento)

Publicado en Cuentos con etiquetas el Julio 28, 2008 por tepokany

 

Por la mañana nos alistamos en las fábricas. Los ancianos lograron reunirse y organizar los grupos armados. Las mujeres y los niños se quedaron en las villas, resguardados por grupos pequeños de guerreros pero bien armados. Resistiremos cualquier ataque. Los cerdos de la villa principal han sido asesinados, así que no hay problema.

        Nuestro primer ataque será contra el edificio de gobierno. Directamente hacia X. Nuestro pueblo gritará de nuevo  su nombre, recuperará su tierra, pero sobre todo su vida.

 

 

Cuerpos destazados, malheridos, moribundos, se golpean unos a otros. Las armas eléctricas que la guardia ciudadana usa para atacarnos  son mortales. Tres ancianos han perecido. Sus hijos ahora están al mando de su  ejército. Por suerte logramos tomar desprevenido a X. Ya estamos en el patio interior del edificio y  comenzamos a ganar espacio. De pronto los Cerdos se  reagrupan y cruzan el inmenso patio entrando a las instalaciones del gobierno. ¡Huyen los cobardes!…   ¿Qué es eso? ¡Salen enormes ratas las bóvedas periféricas!

        Esas asquerosas bestias nos atacan. Una sola mordida es fatal. Hemos tenido una baja de cuarenta hombres por solo dos Ratas. Y siguen saliendo de las bóvedas. ¿Qué? Esto no es un patio… es un estadio. Y Veo a X  en el balcón mirando la batalla, sonriente. Tiene a   W  a su lado…  ¡Está viva! ¡El asesinato fue una farsa!… “¡Tepokany, cuidado!” me grita.

        Las ratas nos rodean, sus dientes afilados y amenazantes luchan contra nuestras espadas. Pero su piel es dura, es difícil poder cortarlas. La artillería, robada de una de  las fábricas, se encuentra afuera esperando nuestra orden de ataque. Pero no podemos darla hasta llegar al otro lado del  edificio e internarnos en él.

        Me ha mordido una rata y le he cortado la cabeza de tajo. Por lo visto la piel de sus cuellos es más blanda. Al ver el cadáver de  la rata, moviéndose por los últimos impulsos eléctricos que su cuerpo da,  los demás comenzaron a hacer lo mismo. Corriendo, mientras los demás cazaban roedores, logré abrir la puerta de la entrada al edificio. Di la alarma.

 

 

– Es tu fin, maldito.

- Aún no has visto mi ejército de  reserva… ¡Suéltenlas!

– ¿Qué es lo que soltarán?

- ¿Sabes para qué sirven los mitos? Para representar el orden de la realidad. Para asustar al mundo cuando se vuelven reales… ¿Esto que tiene que ver? ¡JAJAJAJAJAJA! mi querida W ¿Acaso no recuerdas ese horrible monstruo que tanto te hacía temblar de miedo cuando eras pequeña?

–¿De qué hablas?  No entiendo…

-¡Ratas!.. Si, estaban extintas. Pero yo las he clonado. Y míralas: ¡Comiendo extremidades de Nadies! ¡Despedazando sus cuerpos! ¡Hambrientas! ¡Insaciables! Pero no te preocupes W, ya ha sido activada un arma mucho mejor: ¡Una bomba plasmática!

-¿Qué? Esa arma ha sido utilizada antes. Y solo trajo desdicha.

 

 

Muerte. Vida. X. W. Ciudadanos. Nadie. Muerte. Vida. X. W. Ciudadanos. Nadie. Muerte. Vida. X. W. Ciudadanos. Nadie. Muerte. Vida. X. W. Ciudadanos. Nadie. Muerte. Vida. X. W. Ciudadanos. Nadie… Bombas… ¡bombas! (es lo único que veo, lo único que puedo ver, lo único que quiero ver, lo único que necesito ver. Me  veo a mí. Escucho mi nombre: “Ixsizú”. Soy el esclavo. Soy el traidor. La Fernsehen me obliga a verla, a nunca cerrar los ojos). Muerte. Vida. X. W. Ciudadanos. Nadie. Bombas  Muerte. Muerte. (Eso me dice la pantalla) Muerte. Muerte. Muerte. Muerte. Muerte…

 

 

He dado la orden de atacar con la  artillería el edificio, he subido  para salvar  a W de los asquerosos tentáculos de X. Al llegar al balcón donde los había visto, he encontrado a W tirada, inconsciente. Al lado de ella he visto una nota: “40, 39, 38, 37… son minutos, Tepokany. ¿Qué especie crees que sobreviva?”… Debemos abandonar la ciudad en este instante. La historia se repite.

 

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¡Qué tal!

Bueno, ésta es la última parte del cuento, espero les haya agradado. Sinceramente ya me urgía terminar la entrega de esta historia para poder empezar a poner contenidos nuevos. Una vez más les agradezco la molestia de pasar a leer estas líneas hechas con mucho entusiasmo.

De nuevo gracias y espero que sigan pasando a leer.

Saludos.